Colaboración: MI EXPERIENCIA VIVIENDO LEJOS DE CASA POR OSCAR VALENZUELA DURAZO
Mi aventura comenzó hace poco más de cinco años cuando
salí de mi natal Mexicali, Baja California para perseguir una oportunidad de
trabajo en Dallas, Texas en Estados Unidos.
Saldo hasta el momento: dos ciudades en dos estados
distintos en Estados Unidos, dos trabajos, un matrimonio y mucho aprendizaje.
En mi caso todo sucedió muy rápido y sin mucho tiempo
para prepararme.
Recibí la llamada de un amigo y colega para invitarme a
trabajar como diseñador en una empresa de diseño y fabricación de estructuras
metálicas, nueve días después estaba volando desde San Diego, California hacia
Dallas.
Dadas las circunstancias el inicio fue algo complicado, traía conmigo
solo una maleta donde cargaba la mayoría de ropa que tenía en ese momento.
A
partir de ahí tuve que empezar de cero, muchas cosas que daba por sentado
cuando vivía con mis padres ahora no las tenía. Como parte de ese proceso de
transición tuve que entender que había perdido algunas cosas, pero había ganado
otras.
Con el tiempo y gracias a mi trabajo fui estableciéndome en la ciudad y encontré un lugar para vivir de manera permanente.
Con el tiempo y gracias a mi trabajo fui estableciéndome en la ciudad y encontré un lugar para vivir de manera permanente.
Obvio lo más difícil fue
extrañar a mi familia y amigos. Creo que cuando uno se lanza a una aventura
como esta, las cosas materiales y los medios para conseguir lo que uno necesita
son cuestión de tiempo y trabajo, pero los lazos emocionales que uno tiene con
la gente que deja en casa son irreemplazables. Y sin duda eso sigue siendo a la
fecha lo más difícil de vivir lejos.
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| Oscar |
En cuanto a la adaptación a la ciudad y al país, diría
que fue relativamente fácil. Siendo originario de la frontera, México-E.U.A., estaba familiarizado con el idioma, las costumbres y la comida, aunque tengo
que reconocer que en la parte gastronómica me llevé una grata sorpresa. La
ciudad de Dallas comparte con la ciudad de Fort Worth y otras, un área
metropolitana de casi ocho millones de habitantes, un gran centro de negocios
con una diversidad cultural y étnica muy interesante que se ve reflejado en su
gastronomía. Se come variado y sabroso.
Por otra parte, los antojos y mi comida
mexicana siempre están presentes en mi mente. Como muchos otros paisanos que
han salido y lo mencionan en sus relatos, la comida juega un papel protagónico
en nuestras vidas; la comida de casa, los antojitos de la calle, los mariscos,
los tacos es algo que extraño en todo momento.
Al tiempo de haber llegado conocí a la que se
convertiría en mi esposa en un viaje a la ciudad de Nueva York; con eso de que
ya andaba de aventurero, viajé solo a NY en un fin de semana largo para
turistear. Nos conocimos la primera noche que pasé en la Gran Manzana.
Venezolana de nacimiento, ella acababa de llegar a los Estados Unidos también.
Desde entonces no nos hemos separado, y sin lugar a duda ella ha sido un factor
importante para disfrutar esta experiencia; compartimos las emociones de estar
fuera de casa y encontramos satisfacción en los pequeños logros que hemos
alcanzado con el tiempo.
A los tres años y fracción de estar en Dallas y seguir
trabajando en el lugar que originalmente me motivó a salir de casa, decidí darle
otro rumbo a mi carrera profesional y buscar una oportunidad en la industria de
la construcción, la cual había motivado mi decisión de convertirme en ingeniero
civil.
Después de varias aplicaciones y entrevistas, se me dio la oportunidad
en una empresa constructora de caminos y puentes con sede en Texas, pero que
acababa de obtener un contrato para reconstruir un tramo de un interestatal en
el estado de Arkansas. Empacamos nuestras cosas y dimos inicio a otra aventura
más ahora en Little Rock, Arkansas.
Han pasado dos años desde entonces y al
igual que la primera vez, aunque no tan drásticamente, mi mujer y yo pasamos
por otra adaptación a un nuevo entorno, una ciudad más pequeña, menos poblada con
menos migrantes, y en algunos aspectos muy conservadora. Sin embargo, nuestra
experiencia aquí ha sido extremadamente satisfactoria, vivimos muy contentos y
los paisajes y el entorno natural que ofrece este lugar es maravilloso.
Pronto
estaré cerrando mi ciclo en el proyecto que estoy trabajando y mi trabajo me
requerirá seguramente mudarme de nuevo. Ya hasta siento que le agarré gusto a
esto, me emociona la idea de conocer lugares nuevos y crear nuevas
experiencias llevando siempre conmigo mis raíces, la ciudad donde crecí, a mis
padres, mi hermana, el resto de mi familia y amigos.
El salir de casa es algo muy universal, se da todo el
tiempo en todo el mundo, la búsqueda de mejores oportunidades, mejores
condiciones de vida es algo que nos mueve a los seres humanos; al mismo tiempo
el salir de casa no es para todos. Si lo hiciste, estas feliz y te ha ido bien,
felicidades. Si lo intestaste y no funcionó, tampoco pasa nada, todo es
aprendizaje.
Saludos!
Oscar Valenzuela Durazo



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